Mujer Huipil, urdimbres y puntadas

Mujer sol, mujer lluvia, mujer del alba, mujer día, mujer santo, mujer espíritu.
mujer remolino, mujer que mira dentro. María Sabina (fragmentos)
La palabra huipil proviene del vocablo náhuatl huipilli, que significa ‘vestido’ o ‘blusa adornada’. Fue registrada por primera vez por fray Toribio de Benavente, en 1536, en la obra Historia de los indios de la Nueva España (cap. XV, parte III), que dice: “Tejer, todas lo saben, y hacer telas de mil labores y en las telas, ora sea para mantas de hombres, ora sea para camisas de mujeres, que llaman uipiles. Mucha de esta ropa va tejida de colores […] las hacen muy galanas y de muchos colores, de algodón teñido o de pelo de conejo…”.
La palabra huipil se fue popularizando con el tiempo en el territorio mexicano, por lo que se ha generalizado para nombrar los vestidos elaborados en telar de cintura, ya sea en tono natural, o bien, teñidos con tintes naturales o sintéticos. En otros lugares, al huipil, como prenda que cubre el cuerpo, se le llama de distintas maneras, según la lengua materna: chuey, que significa ‘lienzo’, en ñomda (amuzgo); k’u’, en tseltal; a’sa, en zoque; mhe, que significa ‘traje’, en chinanteco. En Yucatán le llaman hipil y en lengua mazateca, najñu chjine ts’ú, que significa ‘manta’ o ‘tela bordada’; huanengo, en lengua purhépecha, y rihnún, en lengua triqui.

El huipil, como lienzo o vestido, no es propio de todos los pueblos indígenas. A veces, el traje tradicional consta de un vestido o de falda y blusa, algunos profusamente bordados con puntadas extraordinarias. Otros se confeccionan con telas industriales, como es el caso de los rarámuris, o tarahumaras, de Chihuahua; los mazahuas, del Estado de México; los otomies, de Amealco, Querétaro, y los zapotecas, del Istmo de Tehuantepec, Oaxaca, entre otros. La mujer huichol viste camisa y falda bordada en punto de cruz con temas mítico-religiosos, además de quexquémetl; las mujeres comca’ac, o seris, usan faldas largas y camisas de algodón confeccionadas a máquina. Todas éstas, prendas que forman parte importante de la identidad de los pueblos que las elaboran, en tanto representan a la comunidad de pertenencia de sus portadoras. Cada una tiene simbolismos ancestrales de gran arraigo, cuya importancia es muy profunda, razón por la cual se han mantenido en cuanto a la forma, contenido simbólico y técnica de elaboración. Los motivos iconográficos, sean bordados o entretejidos, pueden ser geométricos, figuras humanas, de animales o de plantas, y cada figura tiene un significado especial para quien lo porta.

Los huipiles pueden ser cortos, medianos o largos, de uno, dos o tres lienzos. Los cortos apenas llegan a la cintura, los medianos cubren hasta la rodilla y los largos hasta los tobillos. Se unen mediante un bordado de randa o con nudos de aguja. El escote puede ser redondo, ovalado, cuadrado o simplemente una incisión vertical, apenas suficiente para dejar pasar la cabeza. Hay huipiles que son abiertos de los lados; otros se cosen solamente unos cuantos centímetros en la parte inferior y otros más, hasta la bocamanga, para dar paso a los brazos. En la mayoría de los casos, los huipiles se acompañan con un enredo, el cual se sujeta a la cintura con una faja, o bien, con una falda de pretina. El huipil cae suelto o se amarra alrededor de la cintura a modo de blusa.

Por su importancia y significado, a partir de 2022, se designó el 7 de marzo como el Día Nacional del Huipil en nuestro país, por lo que la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, a través de la Dirección General de Culturas Populares, Indigenas y Urbanas y del Museo Nacional de Culturas Populares, se suma a la celebración de esta prenda única con la exposición Mujer huipil. Urdimbres y puntadas, al tiempo que rinde homenaje a las mujeres transmisoras por excelencia de esta prenda madre, urdiendo en ella la memoria colectiva de los pueblos y uniendo, a través de puntadas, historias, conocimientos y símbolos ancestrales. Asimismo, reconocemos a las mujeres indígenas, artesanas, tejedoras, bordadoras, empuntadoras, guardianas de tradiciones, técnicas y materias primas, que hacen del huipil y de la indumentaria mexicana un elemento identitario y representativo del pueblo al que representan.

Galería de Imágenes

Huipil.
2024.
Autor desconocido.
San Bartolo Yautepec, Oaxaca.
Tejido en telar de cintura con técnica de trama suplementaria discontinua.
Colección Yessica Mendieta.

Muñecas
Varios Autores.
Varias procedencias.
Técnica mixta.
Colección MNCP.

Traje Amuzgo.
2008.
Autor desconocido.
Xochistlahuaca, Guerrero.
Huipil de algodón y estambre tejido en telar de cintura, brocado en relieve.
Falda confeccionada a mano con tela de satín y bordado en tela de algodón.
Colección MNCP.

Huipil.
Liliana Hernández Pérez.
San Pedro Pochutla, Oaxaca.
Telar de cintura con brocado, tenido con técnica de llorado.
Colección de la Autora.

Telar de cintura con brocado Ikoot.
Autor desconocido.
San Mateo del Mar, Oaxaca.
Telar de cintura con brocado.
Colección MNCP.

Huipil Triqui.
1980.
Autor desconocido.
San Andrés Chicahuaxtla, Oaxaca.
Hilo de lana y estambre, tejido en telar de cintura en tres lienzos, unido randa doble, brocado, aplicación de listones.
Colección MNCP.